Hoy, Amor, entierro mis esperanzas;
las he pintado de pardo
cubriendo tus tristes patrañas,
para no ensuciar el barro.
Hoy, Amor, regalo mi alma al viento;
que me limpie el polvo de tus alas,
y el aire se lleve tus cuentos
contigo, al país de las Hadas.
Hoy, Amor, he dormido tu ojos,
y los míos, han despertado.
Amanecieron sin los matices
que detallé, para mirártelos.
Hoy Amor... sonrío porque me amo.
Mientras escucho las notas blancas
que salen de aquel viejo piano,
sonrío porque puedo hacerlo.
Y hoy Amor, sin desesperanza
te doblo, te beso .......... y te entierro.
Erika Calael.
15/04/2012

