Me miro al espejo del alma
que confuso está el reflejo.
Esperanzas tan absurdas
de que seas tú al que adivino.
Y lloro tu ausente presencia;
me consuelo de otros halos.
Nadie entiende mis lágrimas
que no recojes en tus besos.
Pasajes tristes de olvido,
paisajes oscuros sin lienzo,
tintero relleno de sangre
aborto de vientre vacío.
Te guardaré en el baúl
de mis anhelos y carencias
de mis sueños y recuerdos
donde una vez.......

....................apagué nuestros ojos.
Erika Calael.
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18/03/2011
